Historia del Sindicato

En el Centro Obrero de Mataró y después en el Congreso del 1888 en la C / Tallers de Barcelona nace la UGT bajo el ideario socialista de gente como Pablo Iglesias, Toribio Reoyo, Salvador Ferrer, y muchos otros dentro de las dificultades que sufrían los obreros de aquel siglo.

petitah1.gif

La UGT a lo largo de su historia ha vivido momentos muy sangrantes defendiendo a los trabajadores de Cataluna y la clase obrera, ya sea dentro de Solidaridad Obrera con la semana trágica y la represión posteriro, en la segunda república a los hechos de 6 de octubre de 1934 y bajo las dictaduras de Primo de Rivera y la franquista; pero también ha vivido momentos de crecimiento e implantación, momentos donde se han realizado avances sociales cara a los trabajadores.

La UGT de Cataluña ha compartido con este pais los momentos más claves de la historia, como la guerra civil, el fin de la dictadura. Esta historia es nuestra tradición, el equipaje que heredamos de que han defendido a los trabajadores antes de nosotros, esta historia es un valor añadido para que la UGT de Cataluña siga siendo un motor de Cataluña y referente de los trabajadores.

La fundació de la UGT

funda001.gif A finales del siglo XIX, Catalunya, y en particular la provincia de Barcelona, era la principal región industrial de España. Por eso, era lógico que fuera en Cataluña donde la Unión General de Trabajadores diera los primeros pasos. El verano de 1887 el Centro Obrero de Mataró, dentro del cual se integraban varias sociedades obreras vinculadas a los socialistas de la localidad ya sus simpatizantes, propuso la convocatoria de un «Congreso Nacional de todas las clases trabajadoras». Meses más tarde, se concretó en una reunión con representantes de toda España en el número 29 la calle Tallers de Barcelona, que su objetivo era constituir una federación que unificara al máximo los esfuerzos de las sociedades obreras españolas para hacer frente a la crisis económica que se padecía en ese momento.

Un año más tarde, entre el 12 i el 14 de agosto de 1888, se celebró el congreso propuesto; su decisión más importante fue la fundación de la Unión General de Trabajadores, un nuevo sindicato que nacía bajo la orientación del ideario socialista, al que respondían una buena parte de sus fundadores: Pablo Iglesias, Antonio García Quejido, Toribio Reoyo, Basilio Martín Rodríguez, Pere Botifoll y Salvador Ferrer, entre otras.

En el congreso participaron veinte y cinco delegados, representantes de cuarenta y siete sociedades obreras, agrupaven de que prop 5.000 afiliados, una cifra que hoy en día puede parecer modesta, pero que era bastante importante teniendo en cuenta las condiciones de la época, nada favorables al movimiento obrero.

funda002.gif Además de enfrentarse con la hostilidad de los patrones y de las autoridades gubernamentales, para asistir a las reuniones los trabajadores debían superar las dificultades del viaje y sus carencias económicas personales, salvadas mediante el sacrificio común que se hacía a costa de los propios salarios, bien migrados en una época en que las organizaciones debían conquistar aún el pleno reconocimiento.

Del total de sociedades obreras representadas, treinta y una eran catalanas, lo que pone de relieve el importante peso inicial del proletariado catalán en el nacimiento de la UGT. Además, las esperanzas del sindicato recién creado eran que su presencia en Cataluña se incrementara a continuación, por lo que se decidió que el primer Comité Nacional de la UGT, presidit per Antonio García Quejido, tuviera su sede en Barcelona, y que el siguiente congreso se celebrara en Mataró. Sin embargo, estas esperanzas no se cumplieron y, a pesar de la buena arranque inicial, UGT vio cómo se estancaba su influencia entre las clases trebaIladores catalanas, al tiempo que se decidía trasladar la sede del Comité Nacional en Madrid.

Los primeros «Primero de Mayo»

El «Primero de Mayo» es una de las fechas míticas del movimiento obrero. En esta fecha, y como homenaje a un grupo de trabajadores de Chicago asesinados por la policía, un congreso obrero internacional reunido en París el 1889, acordó celebrar varias manifestaciones en todo el mundo. Uno de los principales objetivos era la reivindicación de la jornada de ocho horas. Los trabajadores reclamaban una división justa y racional de las veinticuatro horas del día: ocho para trabajar, ocho para descansar y ocho para poder disfrutar de la vida.

primers1.gif

En la Unión General de Trabajadores le correspondió una gran parte de la responsabilidad de la organización del primer «Primero de Mayo» en Barcelona, como un acto de manifestación masiva y pacífica. El 25 de abril de 1890 promovieron un manifiesto público en el que, además de las ocho horas, se reclamaba la prohibición del trabajo a los menores de 14 años, la abolición del trabajo nocturno salvo las empresas en las que fuera imprescindible para mantener su funcionamiento, la prohibición de las industrias y los sistemas de fabricación nocivos para la salud, el establecimiento de un descanso semanal ininterrumpido de un día y medio…

primers2.gif Ese mismo «Primero de Mayo» la celebración obrera de la jornada comenzó a Barcelona con un mitin en el teatro Tívoli, presidit per García Quejido. Cuando terminó este mitin, se organizó a continuación una manifestación en la que llegaron a participar unas veinte y cinco mil personas. Los manifestantes bajaron Rambla abajo y llegaron hasta el Pla de Palau, donde estaba la sede del Gobierno Civil, al que entregaron un documento con sus reivindicaciones. Esta celebración del «Primero de Mayo» del 1890 fue el primer acto de masas del joven sindicato.

Solidaritat obrera

Diez y hasta doce horas de trabajo, de lunes a sábado y parte del domingo, era la rutina diaria de un obrero a principios del siglo XX. Después de cumplir con este esfuerzo agotador y antes de caer rendido en el necesario sueño de cada día, muchos trabajadores tenían todavía suficiente voluntad como para dedicar las escasas horas libres del día a reunirse y organizar la lucha por la mejora de su condición de vida y por el reconocimiento de la dignidad humana.

solidar1.gif El 1907, la inmensa mayoría de las sociedades obreras de Barcelona acordaron entre ellas un pacto de solidaridad, con el objetivo de plantear sus acciones de manera coordinada. La UGT de Cataluña fue una de las organizaciones que fundó la Solidaridad Obrera y animó su acción en los años de su existencia. Antoni Fabra i Ribas, militante de la UGT, fue uno de sus líderes más destacados.

Sin duda, Solidaridad Obrera pasó a la memoria histórica por los acontecimientos del verano de 1909. El mes de junio, la población del Rif, una región del norte de Marruecos, se alzó contra la dominación colonial de España y Francia. La guerra fue rechazada por las clases trabajadoras que eran las que sufrían más directamente el conflicto, ya que el reclutamiento militar obligatorio vigente en la época permitía librarse a quien tuviera suficiente dinero e influencias.

solidar2.gif

Y contra la guerra, Solidaridad Obrera declaró una huelga general que comenzó el 26 de juliol de 1909 en Barcelona, y que pronto se extendió a otras ciudades catalanas. Los enfrentamientos con la policía y el ejército radicalizaron la situación, y se levantaron barricadas en las calles, construidas con adoquines y muebles caseros.

Por otra parte, los incendios de iglesias y conventos, provocados por los elementos más exaltados, en contra de la opinión de dirigentes como Fabra i Ribas, dieron una imagen dramática en la Barcelona de aquellos días, bautizados por la burguesía como Semana Trágica.

solidar3.gif El proceso a Ferrer originó una campaña de protesta en todo el mundo. Además, se aplicaron cuatro condenas a muerte más y diversesde prisión. Muchos trabajadores se vieron obligados a huir de Cataluña mientras duró la campaña represiva, entre ellos el propio Fabra i Ribas. La represión y el agravamiento de las diferencias entre las diversas corrientes del movimiento obrero, entre socialistas, anarquistas y sindicalistas revolucionarios, acabó con la existencia de Solidaitat Obrera como plataforma unitaria.

Los años difíciles
dificil1.gifAunque de forma modesta, UGT amplió su influencia a principios del siglo XX, gracias a la constante actividad de hombres como el veterano Josep Comaposada, uno de sus miembros fundadores, con Joaquín el jove Bueso, y se renovó el dinamismo de la UGT en el obrerismo catalán.

La patronal, por su parte, respondió a la intensificación de la acción sindical que había culminado en la huelga de La Canadiense el 1919, mediante una posición de bel·ligerància violenta ante las organizaciones obreras. El pistolerismo y los atentados contra los dirigentes obreros o contra los patrones sustituir la acción sindical y la participación masiva de los trabajadores en las luchas.

dificil2.gif Malgrat tot, fue en aquellos años cuando la UGT se organizó como Federación Regional Catalana. Lo hizo en su primer congreso, en octubre de 1920. Sus organizaciones más importantes eran las de Mataró, Barcelona, Sitges, Manlleu, Tarragona y Reus, y la influencia más grande la tenía entre los trabajadores del sector de las artes gráficas y entre los de la industria textil. La UGT va arribar el 1928 a publicar un periódico propio,«Justicia», órgano de la Federación Catalana de UGT, y portavoz de los principios socialistas.

Al mismo tiempo, el sindicato se rejuvenecer con la incorporación de trabajadores del sector de la construcción y del transporte, y con la promoción de nuevos cuadros como Vidal Rosell y Mariano Martínez Cuenca.

La segunda república

lasegon1.gif La proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931, abrió la expectativa de una profunda transformación democrática del Estado español. A Catalunya, dirigentes destacados de la UGT habían participado en las actividades del movimiento republicano que acabó con la dictadura militar de Primo de Rivera, implantada el 1923. Es por ello que Salvador Vidal y Rosell formó parte del primer gobierno de la Generalitat, presidido por Francesc Macià. Malgrat tot, la gran mayoría de la UGT catalana no compartir este compromiso con el poder político y optó por centrar su actividad en la acción reivindicativa.

lasegon2.gif La afiliación a la UGT empezó a crecer de forma significativa, la primavera 1934 ja hi allí a través de 45.000 afiliados. Pocos meses antes, en diciembre de 1933, habían participado en la fundación de la Alianza Obrera, una plataforma de coordinación de diferentes organizaciones, tanto partidos como sindicatos, de la clase trabajadora constituida para hacer frente al avance del fascismo en nuestro país, estimulado por los éxitos de Mussolini en Italia y Hitler en Alemania.

lasegon3.gifEl miedo al fascismo aumentó con el triunfo de la derecha en las elecciones legislativas del 1933. El Nou gobiernan, apoyado por grupos que habían aceptado a regañadientes el régimen republicano, detuvo las reformas sociales, se enfrentó con las organizaciones obreras e inició una política de persecución de la autonomía de Cataluña. La respuesta coincidente ante esta nueva situación por parte de la Alianza Obrera y del gobierno de la Generalitat, presidido por Lluís Companys, culminó en los acontecimientos del 6 de octubre de 1934.

La Alianza Obrera convocó una huelga general y llamó al levantamiento popular para impedir una inmediata toma del poder por parte de los grupos españoles simpatizantes con el fascismo. El intento de rebelde·millón fue reprimido por el ejército y se produjo el bombardeo de la sede del CADCI, Sindicat CADCI (Centro Autónomo de Dependientes del Comercio y de la Industria), la sección laboral del que se integró posteriormente en la UGT.

La expansión de la UGT y la guerra civil

expansi1.gif La experiencia de la derrota del levantamiento de octubre de 1934 generó un deseo de superar en lo posible las múltiples divisiones que afectaban al movimiento obrero y abrió un proceso unitario entre sus diversas organizaciones. Este proceso no llegó a completarse en el ámbito de los partidos políticos, al contrario, se construyeron dos bloques antagónicos, el Partido Obrero de Unificación Marxista y el Partido Socialista Unificado de Cataluña, el enfrentamiento de los cuales aconteció trágico en los años de la Guerra Civil.

En el ámbito sindical, UGT se convirtió en el punto de convergencia de una buena parte de las organizaciones sindicales que aspiraban a conseguir, también en este terreno, la mayor unidad posible, al tiempo que rechazaban el radicalismo extremo de la CNT-FAI. Así, ingresaron a la UGT la sección laboral del CADCI (Centro Autónomo de Dependientes del Comercio y de la Industria), la FOSIG (Federación Obrera de Sindicatos de la Industria Gastronómica), la FENEC (Federación de Enseñantes de Cataluña) o los sindicatos de oposición de Sabadell y Manresa.

expansi3.gif Los sindicatos de oposición habían formado parte, años atrás, de la CNT y la abandonaron por su rechazo al control que sobre este sindicato ejercía la Federación Anarquista Ibérica. Por eso este ingreso a la UGT tuvo una trascendencia especial, sobre todo por la aportación de la sección obrera del prestigioso CADCI, el local fue expropiado al finalizar la Guerra Civil por las fuerzas franquistas y cedido en uso con la llegada de la democracia para alojar la sede de la UGT de Cataluña. A principios del verano de 1936 Tenia la UGT ja 86.000 afiliados.

La sublevación militar de julio de 1936 estalló trágicamente, iniciando una cruenta guerra civil que duró tres años. UGT participó activamente en la organización de la resistencia contra el alzamiento militar, formando parte del Comité de Milicias Antifascistas, y desde diciembre de 1936 estuvo representada en el gobierno de la Generalitat, habitualmente por medio de Rafael Vidiella, presidente de la UGT. También estuvo representada en el gobierno central de la República de 1938, por medio de su vicepresidente José Moix.

Sota la dictadura

dictadu2.gif La derrota de la República el 1939 inició una etapa difícil para la UGT. En el interior de Cataluña la sangrienta represión que desencadenó la dictadura del general Franco desarticular las organizaciones obreras. Por otra parte, entre los catalanes exiliados, UGT sufrió un proceso de disidencias internas provocadas por decantación del PSUC hacia el comunismo. La primera reorganización de la UGT en el interior fue impulsada en 1943 por militantes socialistas y del Partido Obrero de Unificación Marxista.

dictadu3.gif El final de la Segunda Guerra Mundial con la derrota del nazismo, el 1945, hizo concebir esperanzas sobre la caída de la dictadura franquista. Esto propició una reactivación de las movilizaciones obreras. El gener del 1946, UGT y la CNT convocaron conjuntamente una huelga general en Manresa, que se extendería después a otras empresas de Terrassa, Sabadell i Barcelona,.

Las esperanzas populares, sin embargo, se vieron frustradas y el régimen franquista pudo sobrevivir hasta la muerte del dictador el 1975. Haciendo frente a la persecución policial directa y al clima de miedo infundido por la dictadura, UGT mantuvo su presencia como sindicato clandestino.

dictadu4.gif A mediados de la década del sesenta, la resistencia antifranquista se vio reforzada por un aumento de las acciones reivindicativas por parte de los estudiantes universitarios y los trabajadores de las grandes empresas como SEAT, La Maquinista Terrestre y Marítima, Philips, Olivetti, AEG de Terrassa, Harry Walker… Esto facilitó que, a partir del 1975, en la transición hacia la democracia, las organizaciones populares emergieran de la clandestinidad vertebrándose rápidamente como movimientos de masas. La UGT catalana participó en el XXX Congreso de la UGT de España, celebrado en abril de 1976 en Madrid-el primero que volvía a tener lugar en España desde el fin de la Guerra Civil- y se reorganizó de forma definitiva en la asamblea celebrada el 20 de junio en la ciudad de Terrassa, en la que Luis Fuentes fue su elegido secretario general.

La UGT de Cataluña volvió a actuar como polo de atracción de militantes sindicalistas, como los que integraban una buena parte de la Unión Sindical Obrera, que en mayo de 1977 optaron por reforzar la unidad del sindicalismo de tendencia socialista, y se sumaron a la UGT.

De la transición a nuestros días

transic1.gif La desaparición de la dictadura y el inicio del actual periodo democrático coincidieron con una de las mayores crisis económicas que ha conocido el mundo occidental desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial. En estas circunstancias, UGT de Cataluña tuvo que combinar la tradicional estrategia de los sindicatos tendente a conseguir continuas mejoras en las condiciones de trabajo para los que tienen trabajo, con acciones dirigidas a proporcionar empleo a cientos de miles de personas desocupadas ya defender la calidad de vida.

No fue una tarea sencilla, pero en la memoria histórica de los trabajadores, quedaba el recuerdo de la UGT como un sindicato negociador, participativo y combativo cuando había. Creció la afiliación y se produjo una expansión organizativa en toda Cataluña.

transic2.gif La incorporación masiva de trabajadores jóvenes aportó nuevas ideas al ideario de la UGT de Cataluña, entre ellas una mayor identificación con el hecho nacional. Por medio de un proceso de asimilación progresiva de los valores culturales, socials, y lingüísticos de Cataluña reanudó su personalidad como movimiento social solidario, las masas, participativo e identificado con el país. Con las lógicas tensiones de toda organización que tiene voluntad de protagonismo en las relaciones sociales, UGT de Cataluña ha desarrollado su función de vertebradora de las relaciones laborales y también en la sociedad civil catalana.

La restitución de los órganos de autogobierno de Cataluña el 1978 fue apoyada por el sindicato, y la Consejería de Trabajo de la Generalitat provisional fue ocupada por el dirigente del sindicato, Joan Codina, que el 1981 fue elegido presidente de la UGT en Cataluña.

transic3.gif

El retorno al sistema democrático no supuso la devolución del patrimonio expoliado por la dictadura a las organizaciones que defendieron la legitimidad de la República, entre ellas la UGT. Es por este motivo que han tenido que ser los mismos afiliados al sindicato quienes han aportado los recursos económicos necesarios para su funcionamiento normal. Esto no ha impedido que la UGT haya avanzado en organización, eficacia y proyección, consolidándose en toda Cataluña.

El 1981, una vez cumplidos los objetivos de implantación y expansión, Luis Fuertes, fue sustituido por José Valentín Antón a la Secretaría General de la UGT de Cataluña. Su permanencia en el cargo, aunque breve, sirvió para que se abriera un amplio debate sobre cuestiones que no habían sido tratados con la profundidad que había, debido a la concentración de esfuerzos en la consolidación organizativa.

La definición del modelo sindical, el hecho nacional, la autonomía del Sindicat, etcétera, fueron ampliamente discutidas hasta llegar a conclusiones satisfactorias. Al culminar este proceso, el 1983, Justo Domínguez pasó a ocupar la Secretaría General de la UGT de Cataluña. Con él continúa el proceso de consolidación organizativa, pero la actuación del sindicato se desarrolla en un nuevo contexto tras la llegada al gobierno del Estado del PSOE.

Había curiosidad por saber hasta dónde llegaría la UGT en la determinación de su completa autonomía en la toma de decisiones en relación con cualquier otra organización o partido político. Parecía difícil que, después de haber compartido con el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) cerca de cien años de relaciones estratégicas e incluso organizativas, pudiera llegar a producirse un enfrentamiento en la llamada familia socialista.

transic4.gif La ocasión se le presentó al sindicato cuando, después de una etapa de acuerdos para resolver los graves problemas industriales y sociales heredados, el gobierno del PSOE consideró que debía mantener una política económica marcadamente monetarista que pretendía retrasar el reparto social que producía la mejora de la situación económica generada por los sacrificios laborales. Así pues, UGT creyó que debía manifestar su oposición y actuar en consecuencia. Entonces comenzó un proceso de distanciamiento entre ambas organizaciones que culminó en la huelga general del 14 de diciembre de 1988. En aquella jornada, la UGT de Catalunya va contribuir, con toda su capacidad, el éxito del paro, convencida de que la reforma laboral que pretendía implantar el gobierno era un atentado inadmisible contra los derechos fundamentales de los trabajadores.

El seguimiento masivo que tuvo la convocatoria sirvió para que el gobierno retirara su proyecto de reforma laboral, y también sirvió para demostrar la capacidad movilizadora de los sindicatos que a menudo había sido puesta en duda. En cuanto a la UGT de Cataluña supuso la demostración pública de que las decisiones que afectan el sindicato se toman con total libertad por los organismos del mismo sindicato, que se puede reclamar una política socialista sin necesidad de pertenecer a un determinado partido político y que el sindicato es una organización donde pueden sentirse cómodos aquellos que no se identifiquen ideológicamente con el socialismo, pero que creen que hay que luchar por los más débiles o los más desprotegidos.

Con estos objetivos sindicales y sociales, UGT de Catalunya elige Josep Maria Álvarez como secretario general en la primavera de 1990. Durante su mandato el sindicato se ha consolidado tanto en los aspectos de organización interna como de proyección social, en el respeto a la diversidad y se ha profundizado en la democracia interna, aumentando también el protagonismo de Cataluña en el seno de la Confederación de la UGT.

Así, el sindicato ha podido desplegar nuevos puntos de interés y de intervención. El primero ha sido la profundización en el concepto de sindicato nacional de Cataluña. De ser un receptor pasivo en el proceso de traspaso de competencias, UGT de Cataluña ha convertido en un agente activo en la solicitud·Solicitud de autogobierno con todo lo que ello implica en materia fiscal, presupuestaria o laboral.

transic5.gif La relativa prosperidad que conoce el conjunto de España ha reducido hasta límites testimoniales las migraciones interiores. Malgrat tot, otros menos venturosos han llegado a Cataluña buscando el bienestar o la seguridad que les niega su país de origen. Miles de trabajadores procedentes de América del sur, el Magreb o África ecuatorial viven entre nosotros, a veces en condiciones penosas al que se añade la actitud racista y violenta de pequeños grupos marginales. La UGT de Cataluña ha propuesto integrar estos trabajadores y sus familias a la sociedad catalana haciendo todo lo posible para que sus costumbres y su lengua sean respetados, que puedan incorporarse a la cultura social común y, así, enriquecerla. Pero también actúa contra aquellos que los atacan, no permitiendo que ninguna acción racista o xenófoba quede impune.

El trabajo de la mujer, la atención a la gente mayor, los movimientos vecinales, la formación profesional de los más jóvenes, la vivienda, el medi ambient, los transportes, la marginalidad, etcétera, son cuestiones que se integran en la política del sindicato, además de defender los intereses de los trabajadores en sus centros de trabajo.

La UGT de Cataluña está presente en todos estos ámbitos, contribuyendo con su capacidad y sus medios a encontrar soluciones aceptables. Esta preocupación y presencia ha producido un incremento de la afiliación a la UGT de Cataluña y, en este sentido, los más de cien mil afiliados son el resultado de esta acción constante para conseguir una sociedad más justa y solidaria.

Texto: Josep Lluís Martín Ramos
La·Ilustración: Pilarín Bayés
Documentación: M. Àngels Vila